CARÁTULAS DE DISCOS – SANTANA (1968): ILUSIONES ÓPTICAS

De Nicholas Nicou              

Cualquier coleccionista de vinilos te lo dirá, las carátulas de los discos pueden ser tan importantes como la música misma de los álbumes. Después de todo, no importa si los aficionados de música buscan discos en una tienda o si hojean la colección de un amigo para encontrar nuevas canciones para escuchar: la carátula será la primera cosa que ven y, al mismo tiempo, la primera indicación del género de música que se podría encontrar en el disco.

Lo que es aún más importante, es que el arte de carátula es un símbolo que define un álbum no solo en el presente, sino también durante las generaciones a venir; lejos de una idea tardía, es una evocación intemporal de la música de un artista, además de ser una expresión clara de su visión artística en el momento en el que su álbum salió a la venta.

A veces, la carátula puede hacerse un símbolo determinante del artista mismo, un emblema que puede engendrar su propia mitología: ¿quién no asocia el grupo Nirvana con el bebe que está nadando en la carátula del segundo álbum del grupo, Nevermind? ¿Qué otra cosa que la originalidad de la carátula podría explicar por qué la prisma que orna Dark Side of the Moon se ha hecho sinónimo de Pink Floyd durante los años que han seguido el lanzamiento de este disco en 1973?

El primer disco de Santana, lanzado en 1968, es otro álbum que pertenece a este grupo. De hecho, aunque la carátula pueda parecer simple a primera vista, una multitud de ilusiones ópticas se esconden en la imagen principal, imágenes que evocan el ambiente psicodélico del disco.

De manera superficial, se podría concluir que la carátula es impresionante pero unidimensional: al lado derecho, el nombre del grupo, escrito en letras psicodélicas; a la izquierda, un león fiero y rugiente que muestra sus colmillos brillantes.

Sin embargo, esta imagen va más allá. Los ojos del león son, en efecto, dos caras que jadean, soportados por un brazo tendido a la izquierda y otro a la derecha para crear una simetría perfecta. Encima de los ojos, el ceño fruncido del león esconde dos perfiles que se enfrentan cara a cara para encuadrar una tercera figura que observa el espectador desde la melena del león.

Lo que podría, al principio,  parecer unas mejillas de león son, en efecto, dos caras más, uno en cada uno de los lados con bigotes que salen de los ojos, de la boca y del mentón.

No obstante, la última ilusión  es, sin duda, lo que más  impresiona. Es una figura tan remarcable que te sorprendería no haberlo visto antes.

Busca a pie de la carátula, en el centro, y verás dos piernas esbeltas, negras, que emergen de la oscuridad bajo el mentón del león. En aquel momento, te darás cuenta de que los pelos blancos del mentón, mullidos y brillantes, forman una falda hawaiana de paja.

En la boca del león, que antes parecía  inofensiva, los colmillos, la lengua y los labios del animal forman el cuerpo de una mujer negra joven: los labios se convierten en  brazos cruzados, apretando unos senos cuyos pezones están ocultados por los colmillos del animal. Al mismo tiempo, en el labio superior, colmillos blancos se extienden sobre los hombros anchos de la mujer mientras que otros dientes más pequeños forman un collar que adorna su cuello.

Es en aquel momento que se puede ver la cara de la mujer joven negra aparecer debajo de la nariz del león, sus ojos cerrados, su nariz y su boca indicados por trazos sutiles de blanco sobre negro. Como si esto fuera poco, la nariz esconde un sombrero sobre su cabeza que oculta dos caras que gritan a lo Scream.

Cuando encuentras la mujer por primera vez, la revelación te hace sonreír.

Aunque al principio el león fuera la imagen principal de la carátula, ahora es la mujer negra que mantiene la atención del espectador. Aunque estuviera escondida de antemano, su presencia elegante relega la imagen poderosa del león rugiente al segundo plano.

Según Lee Conklin, el artista de la imagen, su inspiración vino de un libro de animales que leía cuando era pequeño. “Con un poco de inspiración de la musa Mary Jane”, quiso utilizar la imagen como parte principal de un cartel por un concierto en el que Santana fue la artista principal. Aunque la imagen no fue inspirada por la música del grupo, impresionó tanto al grupo que le pidió recrear la imagen para la portada de su primer álbum:

Aún entonces, supe que hacía arte para generaciones futuras, y, por esta razón, aunque le gustaba a Bill [Graham, jefe del grupo] las imágenes en color, dibujé esta imagen a tinta china…siempre he buscado subvertir la forma del cartel y convertirlo en lo que reclama mi musa y luego convertir mis experiencias psicodélicas a cualquiera técnica que utilizo. Mi misión era de trasladar mi experiencia psicodélica a papel.

En resumen, como la música en el disco que acompaña, la imagen de Conklin evoca el hecho de que se puede interpretar la misma obra de arte de muchas maneras a lo largo de muchas generaciones, además de mostrar que la carátula de un álbum puede ser tan importante como la música que se encuentra en el disco.

Al considerar la música experimental y atrevida que el grupo presentó con su primer álbum, es lógico que el arte de Conklin invierta las percepciones iniciales del espectador.

santana santana

Image: muzikaleschatkist.wordpress.com

Las citaciones de Conklin son llevados de un artículo excelente de Cover Story que se llama ‘Cover Story – Santana’s “Santana”, with illustration by Lee Conklin’, disponible al vínculo siguiente: http://rockandrollreport.com/cover-story-santanas-santana-with-illustration-by-lee-conklin/#sthash.zWEiTl3H.dpuf

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