RIOTS REFRAMED: REPENSAR LOS DISTURBIOS DE INGLATERRA DE 2011

De Nicholas Nicou

En agosto de 2011, Inglaterra fue paralizada por una ola de disturbios que comenzó en Londres y que se extendió al resto de país a lo largo de cuatro días.

Por entonces, las agencias de información transmitieron imágenes de los eventos en directo en la televisión, imágenes que fueron verdaderamente llamativas: autobuses rojos, el símbolo icónico de Londres, en llamas; furgones de la policía, un emblema de la orden y la autoridad, atacados en masa; pequeñas empresas, un símbolo de la laboriosidad de Gran Bretaña, devastadas.

Donde quiera que se miraba, se encontró la misma explicación por este arranque de indignación violenta: esto fue “violencia sin sentido” a escala nacional, como el Primer Ministro David Cameron explicó días después.

Para Fahim Alam, director del documental Riots Reframed (Los disturbios redefinidos), esta no es una explicación adecuada para los disturbios que amenazaron el país durante cuatro días en 2011.

Y Alam tiene una experiencia más íntima de los disturbios que la mayoría de personas.

De hecho, estuvo en prisión preventiva durante seis semanas después de estar detenido en Hackney durante los disturbios. Los sitios web de varios periódicos ingleses fueron cubiertos por su cara, acompañada por la acusación errónea que había lanzado ladrillos a las fuerzas policiales.

El 25 de marzo de 2012, un jurado necesitó solamente treinta minutos para declarar Alam no culpable de participar en los disturbios, pero el tiempo que pasó en prisión – lo que fue una experiencia “profundamente deshumanizante” para él – le provocó a reexaminar las causas y las consecuencias socio-económicas de los disturbios de Inglaterra con Riots Reframed.

Estéticamente, su película ofrece una reformulación original de elementos tradicionales que se suele encontrar en los documentales. El montaje rápido, y a veces desconcertante, de las imágenes de los disturbios y las citaciones mediáticas está yuxtapuesto con secuencias más lánguidas  que mezclan monólogos dramáticos con entrevistas académicas. Riots Reframed tiene, por consiguiente, un estilo único que mantiene el interés del espectador hasta el fin del largometraje.

En cuanto a la estructura misma del documental, Alam invierte la noción – apoyado por los medios de comunicación por entonces – que los disturbios no fueron nada más que una erupción de violencia y destrucción sin sentido. Al contrario, Alam se concentra sobre tres explicaciones alternativas para los disturbios: un sentimiento de desconfianza hacia la policía, los efectos de la sociedad de consumo y las consecuencias de la violencia autorizada por el Estado.

Al principio, la película considera la importancia de la desconfianza hacia la policía en los eventos que precedieron a los disturbios. De hecho, la muerte de Mark Duggan a manos de la policía en agosto de 2011 está indicada como el catalizador que desató la violencia. Mientras que la cinematografía mezcla entrevistas con monólogos reveladores por parte de poetas spoken word, el documental postula que fue un sentimiento de indignación en contra de la policía – y no un apetito para la violencia sin sentido– que encadenó los disturbios.

Los académicos Paul Gilroy y Lee Japser notan que mucha gente que vivía en los barrios marginados donde los disturbios comenzaron (particularmente los jóvenes de minorías étnicas) habían odiado a las fuerzas policiales durante mucho tiempo ya que les consideraron institucionalmente racistas. Por consiguiente, cuando vieron la muerte injusta de un miembro de su comunidad a manos de la policía, habían aprovechado de la situación para enfrentarla.

Dado que la gente consideró la policía una entidad extranjera (y no una parte integral) de su comunidad, la muerte de Mark Duggan está considerada como la chispa que encadenó el caos, convirtiendo el resentimiento disimulado de la gente en actos de pura violencia.

Evidentemente, esta interpretación sólo podría explicar la erupción inicial de violencia en las calles de Inglaterra: ¿qué podría explicar el saqueo de tiendas por parte de gente de todas edades, una acción que parece carecer toda motivación política?

En Riots Reframed, estas acciones encuentran su origen en una sociedad de consumación donde las marcas son reyes y los ciudadanos son sus súbditos leales. Cuando la gente está calificada por lo que posee, en vez de ser juzgada por su personalidad o sus acciones, una división está establecida entre los que tienen y los que no tienen ciertos productos. En consecuencia, cuando la orden normal está abandonada, los que no suelen tener las medidas de comprar los objetos que están promocionados por las agencias publicitarias deciden a obtenerlos con la fuerza.

De hecho, fue este aspecto de los disturbios que provocó a ciertos comentaristas a decir que el tumulto social mostró “un comportamiento imprudente e inmoral que deshonra a Gran Bretaña”. Según estos comentaristas, ¿qué otra explanación podría explicar por qué la violencia y el saqueo fueron las acciones más comunes de los amotinados, y por qué la destrucción de tiendas, de vehículos y de propiedad se hizo una norma de los disturbios de Inglaterra?

A fin de responder a estas preguntas no resueltas, el tercio final de Riots Reframed se concentra sobre una explicación completamente diferente – y quizás más fascinante – para el desencadenamiento de los disturbios.

De hecho, los raperos británicos Lowkey y Akala notan que es lógico que una generación que ha crecido durante una era de guerra y de conflicto (donde Inglaterra ha jugado un papel integral en actos de pura violencia tales como la campaña de ‘shock and awe’ en Iraq en 2003) van a considerar la violencia como una medida justificable para obtener lo que quieren en la vida.

Además, como la poeta Zena Edwards dice, las instituciones económicas y políticas en Gran Bretaña han promovido la decepción y el egoísmo de manera explícita en tiempos recientes: ciertos miembros de parlamento han mentido para explotar el sistema de gastos mientras que ciertos banqueros han mal utilizado los fondos de ciudadanos ingleses para engendrar una recesión económica que persiste hoy en día.

Así, la insinuación de Riots Reframed se hace evidente: cuando un gobierno selecto utiliza la violencia, la opresión y la decepción a escala internacional (y cuando la policía se comporta de una manera similar a escala local) las estructuras que deberían promover la moralidad y la justicia transmiten, al contrario, un mensaje de brutalidad, de conflicto y de deshonestidad. De esta manera, si decimos que los disturbios mostraron “un comportamiento imprudente e inmoral que deshonra a Gran Bretaña”, el film de Alam sugiere que también tenemos que considerar la política exterior y la estructura del estado en Gran Bretaña como deshonrosos.

Cuando el documental toca a su fin, el espectador tiene que reflejar sobre la pregunta siguiente: ¿si la juventud británica crece en una cultura de consumación y de guerra, dónde van a buscar la inspiración? ¿Cómo podemos asegurar que una onda de manifestaciones como ella de agosto de 2011 no vuelve a ocurrir de nuevo?

Según Alam, la solución es clarísima. Aunque los disturbios hayan sido alimentados por la violencia y aunque hayan llevado a la ruina en muchas partes, es necesario buscar las causas disimuladas que resultaron en el tumulto en vez de detenernos sobre las consecuencias.

En vez de ser una orgia de violencia sin sentido, el documental considera los disturbios como una expresión no-organizada de la furia y de la impotencia colectivas, donde los que se sentían oprimidos en la sociedad normal se hicieron, de repente, poderosos.

En Riots Reframed, los disturbios se hacen una expresión de males sociales ocultados, problemas que se pueden, crucialmente, resolver. Si la salud comunitaria tiene que surgir del interior, hay que restaurar un sentimiento de valor en  los espíritus de los jóvenes en los barrios marginados, además de reformular la identidad de la policía como la protectora, y no el enemigo, de los barrios que sirve.

En suma, Riots Reframed  es un perfecto ejemplo de que interpretar los disturbios de Inglaterra de 2011 no tiene que ser una justificación de ellos. Al mezclar poesía con entrevistas académicas, y al contrastar citaciones e imágenes mediáticas con  las ideas de ellos que han experimentado los eventos televisados de primera mano, el documental ofrece una interpretación innovadora de los disturbios a los espectadores. Como resultado, ellos también pueden contemplar los disturbios ingleses desde una perspectiva alternativa.

Riots reframed fue proyectada durante el East End Film Festival en Londres.

Para más información, visita el sitio web del documental a http://riotsreframed.com/

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